Nueve guías breves para entender lo básico antes de decidir. Para una respuesta calculada sobre tu vivienda o negocio en concreto, la Auditoría PuntoCiego sigue siendo la vía más rápida.
¿Cuántos detectores necesita mi casa?
Cómo se calcula el número de sensores según metros cuadrados, plantas y puntos de acceso — el mismo criterio que usa nuestra auditoría.
Es la pregunta que más nos hacen, y casi siempre viene acompañada de un número que alguien ha soltado en un foro o le ha dicho un vecino. La verdad es que ese número no sirve de mucho si no viene de tu vivienda concreta. Lo que de verdad importa no son los metros cuadrados en sí, sino cuántos sitios hay por los que se puede entrar.
Piénsalo así: una casa de 200 m² con dos puertas y tres ventanas necesita menos sensores que un piso de 70 m² con una terraza, un patio interior y seis ventanas a pie de calle. El punto de partida siempre es el mismo, cada puerta o ventana exterior lleva un contacto magnético que avisa si se abre. Eso no se negocia, con más o menos presupuesto siempre está ahí.
A partir de ese mínimo, la diferencia está en cuánto más añades. En un paquete básico sueles cubrir solo la puerta principal, con un contacto y una cámara de verificación, más algo en la zona donde guardas lo de valor. El resto de accesos se queda desprotegido, así que es la opción más barata pero también la que menos tranquilidad da. Subiendo a un nivel intermedio (el que solemos recomendar por defecto) ya se cubren todos los accesos y las estancias con riesgo medio o alto, con movimiento y cámara en la zona sensible. Y si quieres cobertura completa, eso significa contacto en cada puerta y ventana sin excepción, movimiento en cada estancia y refuerzo extra (rotura de cristal, detectores inerciales) en los puntos más expuestos.
Como número orientativo: un piso de una planta con 4 accesos y sin zonas raras suele quedarse en 4 o 6 detectores para un nivel intermedio. Un chalet con jardín y garaje aparte puede irse al doble sin que eso signifique que "necesita el doble de casa" — simplemente tiene el doble de sitios por los que entrar. Contamos exactamente esto en la Auditoría PuntoCiego, acceso por acceso, en vez de tirar de una tabla genérica de metros cuadrados.
Cuando revisamos instalaciones estándar, casi todas cometen el mismo error: se centran en la puerta principal y dan por hecho que con eso ya está todo cubierto. Un punto ciego es, sencillamente, cualquier sitio por el que se puede entrar sin que nadie desde la calle lo vea. Y hay cuatro que se repiten una y otra vez.
El primero es el patio, jardín o terraza trasera. Nadie lo ve desde la calle, así que la puerta o ventana que da a esa zona queda tan expuesta como la de entrada, solo que sin testigos. Un detector de movimiento exterior o un contacto ahí resuelve el problema.
El segundo, y quizás el que más se olvida, es el garaje con acceso independiente. Como no se piensa en él como "la puerta de casa", mucha gente ni se plantea protegerlo. Un contacto en la puerta más un sensor de movimiento por dentro suele bastar.
El tercero son las ventanas altas o de fácil acceso: un balcón, un tejado vecino que queda pegado, un andamio de obra que lleva ahí semanas. Casi nadie pone sensores en plantas superiores porque "quién va a subir hasta ahí", y precisamente por eso conviene hacerlo.
El cuarto son las esquinas y rincones sin visibilidad desde la vía pública. Ahí una cámara de ángulo amplio, o simplemente un foco con sensor de movimiento, ya cambia bastante las cosas.
Estos cuatro los detecta la Auditoría PuntoCiego a partir de tus respuestas y te los marca directamente sobre el plano — no hace falta que salgas a inspeccionar tu propia casa buscándolos.
Esta es probablemente la decisión más importante de todo el proceso, y la respuesta corta es: depende de quién va a reaccionar si salta la alarma.
Con un kit sin cuotas te instalas tú mismo el sistema (suele llevar menos de una hora), recibes las alertas en el móvil y no firmas nada ni pagas cuota. El "pero" es que si no ves la notificación, o estás durmiendo, o simplemente no puedes actuar, nadie más lo va a hacer por ti. No hay conexión con policía ni con ninguna central que se ponga en marcha.
La alternativa es conectar la alarma a una Central Receptora de Alarmas (CRA), una empresa homologada por el Ministerio del Interior que recibe la señal las 24 horas, comprueba si es real y actúa según corresponda: te avisa, manda un vigilante o llama a las fuerzas de seguridad. A cambio pagas una cuota al mes y, casi siempre, te comprometes a una permanencia mínima.
¿Cómo saber cuál te conviene? Si en tu casa suele haber alguien, o pasa pocas horas vacía al día, un kit con aviso al móvil normalmente es suficiente. Si se queda vacía muchas horas seguidas (o días enteros, como en una segunda residencia) o el riesgo calculado sale alto, la CRA compensa porque hay alguien reaccionando aunque tú no puedas. Esa es justo la pregunta que hacemos en la Auditoría PuntoCiego sobre cuánto tiempo queda vacía tu vivienda: no es curiosidad, es lo que decide qué camino tiene más sentido para ti.
Seguridad en negocios y locales cerrados por la noche
Mucha gente trata la seguridad de un local como si fuera la de una vivienda con más metros cuadrados. No lo es. Cambian los riesgos que de verdad importan, y se nota en cuanto empiezas a hacer las preguntas correctas.
Para empezar, el horario lo cambia todo. No es lo mismo un local que cierra siempre por la noche que uno abierto 24 horas o con turno de madrugada — este último necesita control de accesos en tiempo real, no la típica "alarma nocturna" que se arma y desarma una vez al día.
Y aquí va algo que sorprende a bastantes dueños de negocio: el momento de mayor riesgo real no suele ser el local vacío por la noche, sino el instante de abrir o cerrar en solitario. Un atraco al abrir o cerrar caja, cuando trabaja una sola persona, es de los escenarios que más se repiten. Para eso sirve un botón de pánico o coacción conectado a la CRA — algo que en una auditoría de vivienda simplemente no tiene sentido, porque el problema que resuelve no existe ahí.
El escaparate también merece su propio punto aparte. Una cristalera grande a pie de calle es una vía de entrada rápida — forzar el cristal lleva segundos, no minutos — así que si es tu caso, conviene reforzarlo específicamente, más allá de los sensores que pondrías en cualquier otro sitio. Y si manejas efectivo a diario o guardas mercancía de valor, eso pide su propia protección: una caja fuerte anclada a obra, porque una alarma sola no cubre ese riesgo.
Por eso la rama de negocio de la Auditoría PuntoCiego pregunta específicamente por horario, si trabajas solo, tamaño del escaparate y qué valor manejas — son datos que una vivienda no tiene y que cambian bastante la recomendación final.
Si te decantas por contratar una empresa en vez de instalar tú mismo un kit, el contrato tiene más letra pequeña de la que parece a simple vista. Esto es lo que de verdad conviene mirar, más allá del precio que te dicen por teléfono:
La oferta inicial casi nunca es la cuota real. Es habitual que los primeros meses tengan un precio "de lanzamiento" que después sube. Pregunta directamente cuánto pagarás a partir del mes 13, no solo del primer año.
Fíjate en la permanencia y en qué penalización tiene darte de baja antes de tiempo. Una instalación "gratis" casi siempre se paga de otra forma: con una permanencia más larga que la prorratea en la cuota mensual.
Pregunta qué pasa con el equipo si te vas. Hay empresas que lo retiran al darte de baja aunque lo hayas ido pagando en la cuota, y otras que te lo dejan. No lo des por supuesto, pregúntalo antes de firmar.
Y comprueba si la central receptora está homologada de verdad. No todas las empresas que anuncian "conexión 24h" tienen una CRA homologada por el Ministerio del Interior — es un dato público, así que puedes pedirlo antes, no descubrirlo después.
Precisamente por el primer punto, en nuestro comparador de empresas separamos siempre la oferta inicial de la cuota habitual, para que la comparación no dependa solo de lo que cuesta el primer mes.
Si tienes un perro o un gato y estás pensando en poner una alarma, seguro que ya te ha pasado (o te lo han contado): el sensor salta a las tres de la madrugada porque el gato ha decidido explorar el salón. Un sensor de movimiento normal (PIR) detecta cualquier cuerpo con calor que se mueva por delante, y eso incluye a cualquier animal de tamaño medio hacia arriba, no solo a las personas.
Los sensores con inmunidad a mascotas resuelven esto combinando la altura a la que se instalan, la forma del haz que "miran" y algoritmos que diferencian el patrón de movimiento de un animal pegado al suelo del de una persona caminando de pie. El resultado es que ignoran animales hasta un peso concreto, normalmente entre 15 y 25 kg según el modelo, sin perder sensibilidad ante una persona.
Ojo con dos cosas antes de dar esto por resuelto. La primera es que la inmunidad tiene un límite de peso real: un perro grande puede seguir disparando un sensor pensado para mascotas pequeñas, así que conviene mirar el peso máximo del modelo concreto en vez de fiarte de la etiqueta "apto para mascotas" sin más. La segunda es que, si tienes jardín o patio con plantas o animales sueltos fuera, un sensor exterior normal puede saltar solo con el viento moviendo un seto. Para eso funciona mejor un detector con cámara (PIR-CAM), que verifica de forma visual antes de avisar en lugar de disparar a la primera.
En la Auditoría PuntoCiego, si nos dices que tienes mascotas de más de 5 kg, el informe ya te recomienda sensores con inmunidad en las estancias donde el animal tiene acceso, sin que tengas que pedirlo aparte.
Es una de las confusiones más habituales, y tiene sentido: una cámara con detección de personas también "te avisa al móvil", así que parece que hace lo mismo que una alarma. No es del todo así, y la diferencia importa más de lo que parece a la hora de decidir.
Una cámara graba y avisa, pero no actúa. Te manda una notificación con el vídeo, y a partir de ahí la decisión es tuya: mirar el móvil, valorar si es grave, y llamar tú mismo si hace falta. Eso funciona bien si sueles tener el móvil a mano y puedes reaccionar rápido — o simplemente si lo que quieres es ver qué pasó después, no evitarlo en el momento.
Una alarma con sensores de contacto y movimiento, en cambio, dispara una sirena en el sitio en el momento en que detecta la intrusión — y si está conectada a una Central Receptora, además hay alguien al otro lado comprobando la señal aunque tú no llegues a ver el aviso. La disuasión inmediata (el ruido, la luz, saber que hay alguien enterándose ya) es algo que una cámara sola no aporta.
Dicho esto, no son excluyentes — se complementan mejor de lo que parece. La alarma cubre la detección y la reacción inmediata; la cámara aporta la verificación visual (saber si el sensor saltó por una persona o por el gato, como comentábamos en la guía de mascotas) y sirve además como elemento disuasorio a la vista, algo que un sensor oculto no hace. Por eso en los kits que solemos recomendar en el nivel intermedio ya aparece al menos una cámara junto a los sensores, no como sustituto sino como complemento.
Si solo puedes empezar por una: si vives acompañado y sueles estar pendiente del móvil, una cámara ya cubre bastante. Si tu vivienda pasa muchas horas vacía, la alarma (idealmente con CRA) es la que de verdad reduce el riesgo — la Auditoría PuntoCiego te lo desglosa según tu caso concreto en vez de darte una respuesta genérica.
Aquí se mezclan dos preguntas distintas que conviene separar: una es de seguridad física (cuánto cuesta forzar la puerta) y otra es de comodidad (cómo entras sin usar una llave física). Una cerradura inteligente resuelve casi siempre la segunda, no necesariamente la primera.
La mayoría de cerraduras inteligentes retrofit (las que se instalan sobre el bombín actual, como las que aparecen en nuestro catálogo) motorizan el mecanismo que ya tenías — abren y cierran por app, huella o código, pero el cilindro y la resistencia física del conjunto siguen siendo los mismos que antes de instalarla. Si el bombín original era de gama baja, seguirá siendo el punto débil, ahora con una capa de comodidad añadida encima.
Un cerrojo reforzado (o una cerradura de seguridad con cilindro anti-bumping y anti-taladro) ataca directamente el problema físico: hace que forzar la puerta lleve más tiempo y herramientas, que es literalmente lo que busca disuadir a alguien en el rellano. No te avisa al móvil ni sabe quién ha entrado, pero cumple su única función mejor que una cerradura estándar.
La pregunta que de verdad hay que hacerse no es "¿cuál es mejor?", sino "¿qué bombín tengo ahora?". Si el cilindro ya es de gama alta (o vas a cambiarlo a uno), añadir la capa inteligente encima tiene mucho sentido — ganas comodidad sin perder la resistencia física que ya tenías. Si el cilindro es antiguo o de gama baja, cambiarlo primero por uno de seguridad — con o sin motor inteligente después — es la mejora que de verdad reduce el riesgo real de una entrada forzada.
Y si no quieres elegir entre una cosa u otra: varios modelos de nuestro catálogo ya vienen con cilindro europeo de seguridad reforzado y apertura por app, huella y código a la vez — ahí no hay que renunciar a ninguna de las dos cosas.
Cómo proteger tu vivienda de la okupación
Alarmasesor · Comparativa independiente de seguridad · Actualizado 1 oct 2026
La okupación de viviendas vacías lleva meses en boca de todo el mundo, y no es casualidad: es uno de los temas de seguridad del hogar que más se busca ahora mismo en España. Antes de nada, una aclaración honesta: aquí no vamos a hablar de desahucios ni de procesos judiciales — para eso hace falta un abogado especializado en usurpación o allanamiento de morada, no una guía de seguridad. Lo que sí podemos ayudarte a entender es la parte que depende de ti: qué hace que una vivienda sea un objetivo fácil para la okupación ilegal, y qué reduce de verdad esa probabilidad antes de que llegue a pasar.
El patrón se repite casi siempre igual: la okupación se ceba en viviendas que llevan semanas o meses vacías, sin ningún indicio de que alguien vaya a volver pronto — una segunda residencia, un piso heredado, una vivienda en venta que lleva tiempo sin visitas. Si tu casa entra en alguna de estas categorías, el riesgo no es teórico. De hecho es exactamente la pregunta que hacemos en la Auditoría PuntoCiego sobre cuánto tiempo queda vacía tu vivienda: es el factor que más cambia el nivel de riesgo real, más incluso que el barrio o el tipo de inmueble.
La buena noticia es que las medidas que evitan la okupación son, en gran parte, las mismas que ya tratamos en el resto de guías — con un matiz importante: aquí pesa más que se note desde fuera que la vivienda está vigilada, no solo que lo esté de verdad. Una cámara visible en la entrada, un cartel de la empresa de alarma en la puerta o el cristal, y una cerradura de seguridad con cilindro antibumping (lo que mucha gente ya busca directamente como "cerradura antiokupa", aunque en realidad es la misma cerradura de seguridad reforzada de la que hablamos en la guía anterior) son las tres cosas que más desaniman a alguien buscando un piso vacío y sin resistencia. La okupación suele ser oportunista: si la puerta se ve reforzada y hay indicios claros de vigilancia, la mayoría sigue buscando otra opción más fácil.
Para una vivienda que se queda vacía mucho tiempo, lo que mucha gente llama "alarma antiokupas" no es un producto distinto — es la misma alarma conectada a una Central Receptora que explicamos en la guía de con o sin cuotas, aplicada a una vivienda sin nadie dentro. Si no va a haber nadie pendiente del móvil durante semanas, necesitas que alguien más reaccione cuando salte el sensor de la puerta. Combínalo con simulación de presencia (luces con temporizador, persianas que suben y bajan solas) y tienes la combinación que de verdad reduce las probabilidades: parece habitada, está vigilada, y la puerta cuesta forzar. Las tres cosas a la vez, no una sola.
Si a pesar de todo llega a ocurrir, lo único que importa en las primeras horas es actuar rápido: llama a la Policía o Guardia Civil de inmediato, porque en España la diferencia legal entre usurpación de vivienda vacía y un proceso de desahucio mucho más largo suele depender de que la entrada se denuncie dentro de las primeras horas. A partir de ahí es terreno de un abogado especializado — nosotros nos quedamos en la parte de antes: la prevención. La Auditoría PuntoCiego sigue siendo el primer paso para saber exactamente dónde está descubierta tu vivienda, sobre todo si es una segunda residencia o un inmueble que pasa temporadas vacío.
¿Prefieres una respuesta para tu caso concreto?
La Auditoría PuntoCiego responde a estas preguntas a partir de los datos reales de tu vivienda o negocio.